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martes, 15 de diciembre de 2015

Se acabó el año deportivo con tranquilidad y algún sinsabor....

Cuando quedan sólo unos días para finiquitar el 2015 y con la vista ya en el siguiente año, miro hacia atrás y veo como las cosas las he ido viendo de otra manera más sosegada durante este año.
Primero, porque ha sido cuando por vez primera decidí a probar a hacer una temporada entera con un plan de entrenamiento guiado, llevado lo mejor que pude, ni mucho menos al completo, por las obligaciones de trabajo y familiares, pero que he llevado con mucha ilusión y ganas por ir viendo el progreso, cuanto más porque arrancaba hace un año con molestias incesantes en la rodilla derecha, a la altura del tendón rotuliano, y que después de tratamientos, estudios y entrenamientos progresivos conseguimos dejar atrás, ya entrado el mes de mayo, seis meses después. Mucha paciencia y constancia hizo falta para no arrojar la toalla, veces y ganas no faltaron en algunos momentos de flaqueza...

Con ilusión empecé a preparar la temporada con vistas al maratón de Sevilla, que finalmente por temas familiares, me fue imposible asistir, con dorsal comprado....Empecé el año corriendo una media maratón de asfalto, Getafe, con la gripe pisándome los talones, ese mes de febrero corría la primera prueba del Circuito de carreras pedestres de Segovia, en Muñoveros, una carrera de 14km rápida y durilla, en la que acabé contento.

Allá por el mes de marzo, y con esa mentalidad progresiva que he ido manteniendo todo el año, corrí, bastante acatarrado los 50km del Genaro Trail, que finalmente no salió tan mal.. Seguí en abril, con una que le tenía ganas, pero que debido a cambio de organizadores a perdido bastante con respecto a ediciones anteriores: el Trail Guzmán el Bueno, 44km por la Sierra cordobesa, que me hicieron sufrir por la aparición de calambres desde el km 22 hasta meta...Ritmos muy altos en los primeros kilómetros me hicieron pagar luego (este error lo volvería a cometer en la ultra sierra Norte en noviembre).




Seguía entrenando, a pesar de tener que parar días debido a la rodilla, pero continuaba muy progresivo, así llegó junio y la oportunidad de correr un carrerón, reservado a personal militar y de fuerzas y cuerpos de seguridad, como es la Travesía El Escorial-Navacerrada, organizada por el C.G. del Ejército del Aire, con una señalización y organización perfecta, y 50km de pura montaña, con 2500mD+ aquí al ladito de casa. Carrera dura y divertida, que acabé como 12º con 6h15.

Llegaba el verano y las molestias parecían que se habían ido, vacaciones, entrenos más suaves y llegó el evento solidario del año, para mí, con la organización de otra cosa que tenía pendiente desde el año anterior, la Travesía Nocturna del Camino de San Frutos, 85km entre la Ermita en las Hoces del Duratón y el Acueducto de Segovia. Todo por y para el pequeño Leo y sus padres que se lo merecen todo. en un ambiente y organización de diez por parte de todos los colaboradores, Protección Civil de San Cristóbal, y el Restaurante Casares. La experiencia fue única por el magnífico ambiente solidario, deportivo y de amistad que vivimos todos los



corredores y ciclistas que se unieron a la causa. Más de 2000€ se recaudaron con este pequeño evento, seguimos sumando granitos de arena para el pequeño Leo.

Habrá carreras, pero saber que mientras corres, ayudas y haces feliz a otras personas, eso, no tiene precio y te sientes muy muy satisfecho y feliz por ello...






En septiembre, escapada al Pardo para correr un pequeño trail rápido, Deer Trail, 12km de sube-baja por el monte madrileño, que me dejó sabor agridulce, pués por 3sg se me escapó el podio de mi categoría...anécdotas de un corredor de ultras que no va pendiente nunca de contar segundos...


Entre tanto, en mayo y en octubre, dos abandonos, los dos en tierras segovianas, el trail Monumentrail, dejado por molestias en la garganta debido a una reacción alérgica que nunca había tenido y la carrera solidaria de Caja rural entre La Granja y Segovia, que tras llevar 9km preferí dejar con molestias en un gemelo, que ya llevaba arrastrando días atrás.
No me puedo olvidar de una gran experiencia montañera y deportiva como fue la carrera Desafío Urbión, 34km con casi 3000D+ en el corazón de los Picos de Urbión, lagunas, bosques de hayas, carrera dura de verdad y técnica, que conseguí acabar en buena posición y casi sin dormir la noche anterior...Un carrerón desconocido aún ysuperrecomendable.
Y llegó mi única ultra de más de 100, la Ultra Sierra Norte, no era un objetivo serio, quizás el gustillo por hacer algún ultra durante el año, ver que me había quedado después de una temporada de entrenos, correr en mi tierra, la provincia de Sevilla....pués toma zasca en toda la boca...
Estreno ultra con dorsal en mi tierra y abandono al canto. Abandono por un episodio de calambres muy intensos, que fueron imposibles de recuperar, aún tomando recuperadores, caldos y pasta en el fatídico kilómetro 77 en Almadén. La misma cabeza que tantas veces me había empujado hacia meta me decía que no debía seguir con casi 40 km por delante y otros 615km al día siguiente de carretera de vuelta a casa. Eso, y el empuje final de abandonar me lo dieron los mismos organizadores, con un nefasto balizaje del recorrido, con varias pérdidas de todos los corredores, y una ausencia flagrante de personal de carrera, voluntarios, servicios médicos, etc a lo largo del recorrido.
Al final lo que cuenta son los momentos y las personas que te encuentras en ellos

Como ya os conté en mi facebook, una decepción de carrera, que este año dejó mucho que desear, Ultratrail Sierra Norte no se merece estar de momento entre la carreras con renombre en el calendario andaluz. Espero que por parte de la organización hayan tomado nota del caos que produjeron por la cagada de señalización, falta de personal y asistencias, y elección del monótono recorrido.

Y así llegamos al punto de inicio de este post, ya con la vista puesta en 2016, con un  nuevo e importante reto para mí, que irá dedicado a los más pequeños.

domingo, 12 de abril de 2015

Genaro Trail, vuelta a los ultras con dorsal casi un año después

Este pasado 28 de marzo volvía a ponerme un dorsal en un trail después de casi un año después, cuando el 18 de mayo corría la carrera Pencona de 32km en la Vera (Cáceres). Once meses, sin objetivos claros, por motivos de trabajo y por culpa de unas molestias en la rodilla derecha que no acababan de desaparecer y que poco a poco trato de ir olvidando, cerrando una etapa deportiva y abriendo otra, que empezó a abrirse el pasado noviembre cuando decidí probar por primera vez el seguir un ciclo de entrenamientos guiados por el gran corredor y amigo David López Castán.
Desde noviembre la progresión ha sido lenta y los entrenos han ido adaptados al tiempo disponible que no es mucho, y a esa jodida sensación de presión en la rodilla que va y viene, y lo más gracioso es que según todas las pruebas tengo la rodilla de un chaval de 20 años, misterios para Iker Jiménez.

La verdad es que seguir un ritmo de entrenamientos guiados y personalizados y definido según objetivos no tiene nada que ver con correr a tu bola y sin programa definido.
Siempre he sido de entrenar por sensaciones y un poco lo que me apetecía dentro de saber que me tenia que preparar para una u otra prueba.

Con esta nueva ilusión empezaba 2015 con el proyecto de volver a Sevilla para correr el nuevo y polémico maratón, con su recorrido céntrico, pero una vez más tuve que suspender el viaje, esta vez por motivos familiares, que me impidieron volver a rodar por la ciudad que me vió nacer.
Con esta han sido si no recuerdo mal, 4 carreras que durante 2014 no pude asistir, unas por no estar en condiciones y otras por motivos de trabajo o familiares, algo que no me había pasado antes.
Falté a Penyagolosa 115km, por lesión tampoco pude estar en la salida del Ultra de Guara 105km y un par de ellas más que tampoco pude asistir.

La segunda prueba importante que me marqué en calendario, vino por la ilusión de correr en pareja con mi gran amigo y compañero de entreno Demi Casero, corredor gallego pero segoviano de adopción que en dos años está haciendo podios por donde va en categoría veterano y master.

Pués el pasado 28 de marzo casi estuvo a punto de chafarse de nuevo, coincidiendo con un nuevo catarrazo, y ya era el segundo que pillaba este año, el primero incubado en la media maratón de Getafe, que me tuvo en cama 4 días.
Así con catarro incluido, me presentaba junto a Demi, en el Berrueco, en un sábado primaveral, para correr la versión larga de esta prueba, que se celebraba por segunda vez y que organizan los amigos de Trail Extrem a través de Arelgo Sport, encabezados por Sonia Elgueta, buena corredora con la que he coincidido en varias pruebas, entre ellas, el Ecotrail de París en 2012.

Ya conocía el recorrido cuando en 2012 junto a otros buenos amigos del "Comando Guadarrama" tuve la oportunidad de recorrer la senda del Genaro, ruta circular señalizada entre 800 y 1.260m de altura, alrededor del pantano del Atazar, al NE de la Comunidad de Madrid. Una zona muy desconocida para muchos, entre la Sierra de la Cabrera y los límites con Guadalaja y la comarca de los pueblos negros, y con Somosierra y la Sierra de Ayllón al norte.


La verdad es que cuando la recorrí por vez primera fue una zona que me gustó mucho por la belleza de sus paisajes, los pequeños pueblos en ruta, los extensos pinares y los desniveles que me sorprendieron de la zona.
En 2013 volví a recorrer parte del circuito dentro de mi reto de Travesía Invernal GR-10 en non-stop, en pleno febrero, y fue la primera parte del recorrido.

Esta vez, con dorsal y en pareja y con catarro incluido me decía que iba a ser algo distinto y así fue y dentro de lo que cabe al final no fue mal del todo para mí.

Con salida a las 10:30, y con 300 corredores en la larga, Genaro Trail ponía delante de mí unos 50km y 1500m D+ de incógnita después de once meses sin correr con dorsal, llevando desde noviembre haciendo los entrenamientos marcados que las molestias me dejaban y con un malestar general y moquera incluida.







Salimos juntos, afrontando las primeras subidas a buen ritmo y la bajada a Patones con Nerea Martínez junto a nosotros. Pasado el pueblo y afrontando la primera gran subida, el Cancho de Cabeza, mi pareja de carrera Demi que ya se iba quedando atrás desde la bajada a la vaguada de Patones, y por problemas de calambres me dice que no puede y que se vuelve a salida. Después de intentar animarle para que siguiera, y en el km 14 nos despedimos y afronto en solitario los 35km restantes. Voy a buen ritmo hasta el poblado del Atazar, y de ahí enfilo hacia El Atazar, donde paro a repostar en su avituallamiento y encaro el tramo hasta Robledillo de la Jara, no sin antes hacer la larga subida de la pista entre pinares hasta las antenas, siguiendo pistas anchas que serpentean entre valles mientras se rodea el pantano por extremo NE.


Pasado el pueblo me toca rodar un poco más lento pués aparecieron algunos amagos de calambres que se fueron bajando el ritmo. Dos, tres km de pista hasta el último cruce del pantano, para coger ya el último tramo de 10km, muy rodable muy pegadito a los canales junto al pantano, y en los que voy adelantando a muchos corredores.
Para mi sorpresa, el mal cuerpo había ido desapareciendo y cuando me quise dar cuenta estaba bordeando las afueras de El Berrueco, para entrar en meta después de 5h32min, en posición 11 veterano y 25 de la general, flipante para haber salido medio mareado por el catarro, haber ido esperando al compañero durante los primeros 14km...
Cero molestias y mucha satisfacción y motivación recuperada con este Genaro Trail en el que los meses de frío con series, ritmos, y cuestas han dado sus frutos.

En cuanto a la organización, entrega de dorsales muy bien organizada, buen ambiente en la salida, avituallamientos no muy sobrados en sólidos, bien en líquidos sin restricción de isotónico ni agua.
Señalización perfecta, para tres recorridos distintos con el esfuerzo que supone tiene su mérito y hay que reconocerlo. Voluntarios de diez indicando en los pueblos.
Dos cosas que vi y a mejorar: hora de salida muy tarde para 50km, habría que ponerla min. a las 9:00, para que gran parte de los corredores llegaran a la hora de comer. Yo entré el 25 y ya se habian repartido los trofeos y la verdad es que no tenia ni ganas de comer ya a esa hora ni lo vi claro donde estaba esa comida. Segundo el avituallamiento de meta con botellita de agua o powerade a elegir, después de 50km y el calor que hizo, me pareció pobre, además pagando 50 eurazos de inscripción.

Por todo lo demás felicidades a la organización por dar a conocer una zona preciosa y desconocida a tan pocos km de Madrid y sabiendo contra todas las adversidades contra las que han tenido que luchar para sacar esta prueba adelante.

En una semana trataré de estar en línea de salida del trail Guzmán el Bueno 45km en Córdoba, ya os contaré.